martes, 3 de julio de 2012

►PRÓLOGO


No dispongo de mucho tiempo. Los escucho venir por mí, enarbolando gritos de guerra como bandera y propulsados por la esperanza de extinguir mi vida. Me siento impotente. No es algo para lo que esté preparada.

Esto que está sucediendo jamás podría haberlo previsto y no tengo mecanismos de defensa factibles que emplear contra ellos. Lo único que queda por hacer es rezar. Pero, ¿cómo apelar a esa opción? Podría decirse que me refugio en el mismísimo Infierno y tratar de acceder al perdón de Dios bien podría acelerar el proceso de muerte. Personalmente me sentiría indignada en su lugar ante tamaña insolencia.

Cierto es que las circunstancias que me rodean no han sido elección mía; sin embargo, tampoco he puesto especial empeño en alejarme de aquí y dejar de exponer mi alma a las corrientes tóxicas que envenenan el aire. El mal parece haberse condensado en vaho negro que tiñe el espíritu y contamina la pureza de quienes lo respiran.

Ya no queda nadie digno del Cielo aquí. Ya no queda más que implorar a un Demonio cuya principal diversión consiste en presenciar y jactarse de las desgracias humanas.

Ya no queda esperanza de vida.

La muerte se acerca para todos.



*Rescatado del Diario Secreto de Catlyn Hawksworth

No hay comentarios:

Publicar un comentario